Entrevista a Pilar Jiménez. Enfermera Española en Noruega

“En Noruega siempre he tenido trabajo como enfermera y ahora, con la experiencia y el idioma, me llegan ofertas todos los días”

Terminar la carrera, hacer las maletas y coger un avión rumbo a Noruega a comenzar tu vida profesional y descubrir nuevos lugares, aunque ello suponga perderte en tu primera excursión. Así fue cómo, con 22 años, Pilar Jiménez Benítez (Madrid,1997) empezó su aventura como enfermera en el país escandinavo. Entre risas, cuenta su primera experiencia haciendo senderismo por el país en la que, de vuelta, cruzó el mismo río dos veces, a temperaturas nórdicas y llegó a casa con la ropa empapada.
Las anécdotas no le faltan a esta enfermera que actualmente se encuentra trabajando en un centro en Fredrikstad, cerca de Oslo.

Pregunta: ¿Qué cambios has notado en tu trabajo debido al COVID?

Respuesta: Las reglas respecto al COVID han sido muy rápidas y estrictas desde un principio. Ahora que vivo cerca de Oslo, he notado más las restricciones. A cualquier aumento de casos han cerrado los establecimientos excepto los imprescindibles. Aunque he de reconocer que la cuarentena no ha sido como en España porque no hemos tenido toque de queda y han permitido salir a dar un paseo, siempre y cuando no supusiera un contacto directo con otras personas.

La carga de trabajo se ha notado porque, al mínimo síntoma o contacto directo con una persona con COVID, debías permanecer en cuarentena en casa y hacerte varios tests negativos. Esto ha provocado que el personal sanitario que podía haber en un turno normal, no estuviera. Los centros hospitalarios también han sufrido colapso por la cantidad de ingresos. Muchos de esos pacientes han sido enviados a centros como el mío porque no había plazas en el hospital. El control ha sido más fácil, dado el número de población y que la vida social que existe aquí no tiene nada que ver con España.

P: De todas tus tareas, ¿con cuál disfrutas más?

R: Lo que más disfruto es lo que, al mismo tiempo, me pone más nerviosa: el idioma y la comunicación, sobre todo, con mis pacientes, que son los que más me enseñan. Es increíble la evolución después de un año: he podido sacar la personalidad que tengo, socializar y bromear, al mismo tiempo que aprendo en el trabajo.

La enfermería española está muy bien valorada en Noruega, pero, hacer ver tus conocimientos como enfermera, a veces, no es tan fácil. Primero, porque, obviamente, el vocabulario con el que empezamos a trabajar es limitado y lo vas adquiriendo con la experiencia. Hay personas que no son muy comprensivas cuando el idioma te cuesta, aunque, casi todos, te ayudan y son muy abiertos. Segundo, las leyes del país y su organización a nivel sanitario son diferentes a España. Todo eso hace que te sientas algo más insegura los primeros meses.

P: ¿Cómo fue estudiar el idioma?

R: Al principio, como pasa cuando se aprende algo nuevo, no se entiende absolutamente nada y lo ves imposible. Creo que, para aprender bien un idioma, tienes que utilizarlo en el propio país. Así es como te equivocas, preguntas y aprendes.

P: ¿Por qué decidiste viajar a Noruega y qué proceso tuviste que seguir?
R: Me encanta viajar y siempre he considerado que Noruega es un país muy interesante, por sus paisajes principalmente. Conocí la experiencia por una amiga y, luego, la empresa Global Working.

La empresa me facilitó todo desde España, solo necesitaba terminar la carrera y realizar la formación para tener un idioma suficiente para trabajar. Además, viajé con un trabajo asegurado. Aunque al trabajar como “sustituta” puede dar cierta inestabilidad en algunos casos, siempre he tenido trabajo y ahora, con la experiencia y el idioma, me llegan ofertas todos los días.

P: Has tenido la suerte de estar con compañeros y compañeras. ¿Cómo ha sido mudarte a un país diferente al tuyo natal?

R: Nunca había vivido fuera de casa, así que fue todo de golpe: un país nuevo, independizarse y convivir con personas de otras culturas. Mis primeros meses estuve con gente de otros países, eso es lo que más me costó. Cuando estás hablando todo el día en otro idioma, te agota y más cuando has salido de tu zona de confort.

También es gracioso porque, a veces, no te sale lo que quieres decir y te las apañas como puedes, por ejemplo, usando gestos. Creo que todo eso te ayuda a madurar y saber cuidarte por ti misma.

P: El nivel de vida en Noruega es alto. ¿Has tenido dificultades para adaptarte, teniendo en cuenta, además, tu sueldo como enfermera?

R: Normalmente las empresas te dan muy buenas condiciones de trabajo. Es un choque al principio los precios de todo, pero el salario compensa porque,en la gran mayoría de los casos, solo tienes que pagar la comida, y es proporcional a los precios del país.

P: Al trabajar como sustituta, has estado trabajando en 3 zonas muy diferentes de Noruega: Smøla, Voss y Fredrikstad. ¿Cómo llevas mudarte cada cierto tiempo?

R: Ahora mismo estoy muy contenta donde estoy. Creo que antes de encontrar lo que realmente quieres, hay que probar cosas distintas. Para mí el primer cambio es el que más cuesta.

P: ¿Has notado mucha diferencia entre esos tres territorios?

R: En el primero estuve tan solo un mes, pero no me hubiese gustado estar más. Aunque agradecí la compañía que tuve allí porque estuve con tres españoles y con dos de ellos me he mudado a Fredrikstad.

En Voss fue donde realmente comenzó mi aventura sola. Pasé de llorar por no verme capacitada de hacer mi trabajo por el idioma, a ganar una seguridad en mí misma increíble. Lo recuerdo con mucho cariño y siempre va a ser un sitio muy especial.

Actualmente estoy en Fredrikstad que, al estar cerca de la capital, se nota mucho a nivel del idioma porque se parece mucho más al que estudiamos, bokmål.

También a nivel social porque es más ciudad, lo cual también cambia el paisaje al que estaba acostumbrada antes, de montaña.

P: El concepto de enfermería es distinto entre España y Noruega. ¿Qué es lo que más te gusta de la enfermería en el país nórdico y qué es lo que menos?

R: No he llegado a trabajar en España tras salir de la carrera, pero, teniendo en cuenta mis prácticas universitarias, sí que me parece muy diferente en muchos aspectos.
Admiro cómo trabajan mis compañeras en España porque es increíble la capacidad que tienen de abordar cualquier situación, como se ha podido comprobar con esta pandemia, y me da pena se las infravalore en muchos casos.

Aquí lo que más me gusta es la ratio de enfermera/paciente porque hace más llevadera la carga de trabajo y te da más tiempo para estar con los pacientes y atenderlos de manera más personalizada.

Lo que menos me gusta es la regulación de la capacidad de decisiones que podemos tomar bajo nuestra responsabilidad.

P: ¿Qué les dirías a las personas que se están planteando salir de su país para
trabajar?

R: Lo recomiendo al 100%. Creo que todo el mundo debería vivir una experiencia así, aunque fuera una temporada corta.

Hay muchísimas razones por las que una experiencia así debería ser imprescindible en la vida, te pones a prueba a ti misma, aprendes a sacar una solución a cualquier tipo de problema, conoces personas que se convierten en familia y es una manera de madurar también.

 

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