|
Información
facilitada por el Consejo General de Colegios Oficiales de Farmacéuticos.
Consultar en. www.portalfarma.com
INTRODUCCIÓN.
La enfermedad
del legionario o legionelosis es una infección pulmonar (neumonía)
cuyo agente causal principal es la bacteria conocida como Legionella
pneumophila. Esta bacteria toma su nombre a raíz de la investigación
de un brote de enfermedad respiratoria febril aguda producida entre
los miembros de la Legión estadounidense en Filadelfia en 1976.
No obstante, estudios retrospectivos posteriores han descubierto casos
de legionelosis desde 1943 y se han identificado una serie de gérmenes
pertenecientes al mismo género relacionados con esta enfermedad.
Existen más de 40 especies propuestas de Legionella, de las cuales,
al menos 19 han estado implicadas como agentes de neumonía en
humanos, siendo L. pneumophila la responsable de la mayoría de
los casos (85-90% de los casos).
El espectro de la enfermedad comprende desde:
1. Seroconversión asintomática.
2. Cuadro autolimitado parecido a una gripe sin neumonía que
se denomina fiebre de Pontiac.
3. Enfermedad del legionario, la forma más grave y frecuente,
caracterizada por neumonía.
4. Infecciones poco frecuentes limitadas a partes blandas.
La enfermedad del legionario representa del 1 al 8% de las neumonías
extrahospitalarias que exigen hospitalización y un 4% de las
neumonías hospitalarias mortales. La incidencia estimada de episodios
de legionelosis se cifra entre el 0,1% y el 5% de la población
expuesta. Los casos se suelen producir de forma esporádica, sobre
todo al final del verano o principio del otoño. No se ha demostrado
transmisión persona-persona. Los brotes de L. pneumophila suelen
suceder en edificios, sobre todo hospitales y hoteles, o en determinadas
áreas geográficas en las que se contamina el suministro
del agua y se diseminan los organismos en aerosoles a partir de los
condensadores por evaporación del aire acondicionado o por contaminación
en las duchas.
La posibilidad de contagio varía de acuerdo a la intensidad de
la exposición y del estado de salud de las personas; se puede
producir en cualquier etapa de la vida, aunque la mayor parte de los
pacientes son varones de mediana edad. Entre los factores de riesgo
reconocidos destacan el tabaco, el abuso de alcohol y la inmunosupresión,
sobre todo por esteroides.
EL MICROORGANISMO.
El hábitat
natural de la legionella es el medio acuoso, pudiendo encontrarse en
la naturaleza en ríos, lagos, estanques y fuentes. La legionella
se reproduce favorablemente en agua templada y estancada como la que
se encuentra en ciertos sistemas complejos de distribución de
agua sanitaria caliente potable de grandes establecimientos (hoteles,
hospitales), torres de refrigeración y condensadores de evaporación
de grandes sistemas de aire acondicionado y de baños y piscinas
de hidromasaje. Estos sistemas constituyen las fuentes de infección
por legionella implicadas con mayor frecuencia.
Mecanismo
de transmisión
El mecanismo
de transmisión más aceptado es mediante la inhalación
de gotículas de agua contaminada y aerosolizada mediante diversos
mecanismos (torres de refrigeración, duchas).
Otro mecanismo que se ha sugerido recientemente y que algunos autores
consideran el más importante es mediante aspiración de
agua contaminada o de secreciones de la orofaringe previamente colonizada
por este microorganismo. De este modo la legionella llega a los pulmones
mediante aspiración de partículas externas que se encuentran
en la cavidad oral y escapan del reflejo usual de deglución entrando
en el tracto respiratorio.
Una vez en el tracto respiratorio, los macrófagos alveolares
fagocitan la Legionella. No obstante, la legionella es un patógeno
intracelular que es capaz de multiplicarse en el interior de los macrófagos
hasta la ruptura celular. El control de la infección se consigue
mediante la participación de la inmunidad celular, que se estimula
intensamente en la infección por Legionella.
LA ENFERMEDAD
Factores
predisponentes.
1. Tabaquismo,
alcoholismo y enfermedad pulmonar obstructiva crónica: se consideran
los factores de riesgo más comunes. En estos pacientes existe
una alteración de la barrera mucociliar que favorece el paso
desde la cavidad oral al tracto respiratorio.
2. Inmunodepresión (ancianos, cáncer, SIDA, insuficiencia
renal que requiere diálisis, transplante, hepatitis, diabetes,
administración de fármacos inmunosupresores, etc.): la
depresión del sistema inmunitario predispone a padecer la enfermedad.
Signos
y síntomas.
La neumonía
por Legionella se puede presentar de forma esporádica durante
todo el año o en forma de brotes epidémicos. Representa
una de las primeras causas de neumonía de la comunidad, y la
segunda causa de neumonía que requiere ingreso en UCI. Asimismo,
la legionella también es causa de neumonía nosocomial.
La neumonía por legionella o enfermedad del legionario es la
principal manifestación de la legionelosis. El período
de incubación habitual es de 2 a 10 d. En este caso, la mayor
parte de los pacientes tienen una fase prodrómica que se asemeja
a una gripe, con malestar, fiebre, cefalea, astenia y mialgia; generalmente
se desarrolla una tos no productiva en fases iniciales, que posteriormente
produce un esputo mucoide. Una característica típica es
la fiebre alta (por encima de 39,5ºC), en ocasiones con bradicardia
relativa y diarrea. En menos casos se pueden producir alteraciones del
estado mental con confusión, letargo o delirio.
Con respecto a las pruebas analíticas, se detecta en algunos
casos hiponatremia (130 mmol/l) y elevación de la creatinfosfoquinasa.
El examen de rayos X a menudo detecta neumonía. Inicialmente,
la radiografía puede ser normal, aunque la mayoría de
los pacientes presentan un infiltrado pulmonar al tercer día
de evolución. La lesión suele ser unilateral, aunque en
un alto porcentaje de casos se produce progresión radiológica
entre el segundo y sexto día, incluso con tratamiento antibiótico
adecuado. El derrame pleural suele ser moderado, produciéndose
en un 15-25% de los casos durante el curso de la enfermedad generalmente.
La mejoría radiológica es más tardía que
la clínica, y la resolución de la lesión puede
tardar entre uno y cuatro meses.
En los pacientes inmunodeprimidos la neumonía por Legionella
suele presentarse de forma más grave, con complicaciones extrapulmonares
en ocasiones (endocarditis, pancreatitis, artritis), pudiendo observarse
lesiones nodulares bilaterales que tienden a cavitarse. En este grupo
de pacientes también son frecuentes las recaídas, generalmente
en relación con tratamientos cortos.
La fiebre de Pontiac consiste en un cuadro febril con artromialgias
y afectación del estado general, pero sin neumonía. Se
trata de una forma leve y autolimitada; los pacientes generalmente se
recuperan en 2-5 días sin tratamiento.
Diagnóstico:
El diagnóstico
de la legionelosis se basa por identificación del agente causal.
Existen cuatro métodos diagnósticos para detectar las
especies de Legionella: el cultivo del organismo, la tinción
directa con anticuerpos fluorescentes en el exudado, la serología
con estudio de anticuerpos por fluorescencia indirecta y los estudios
de antígenos urinarios. Todos son bastante específicos,
pero ninguno resulta especialmente sensible.
Tratamiento:
La naturaleza
intracelular de la Legionella condiciona el tratamiento de la enfermedad.
Tan sólo los antibióticos que se concentran significativamente
en el interior de los macrófagos tales como los macrólidos,
quinolonas, rifampicina, cotrimoxazol y tetraciclínas, podrán
mostrar una eficacia teórica frente a la enfermedad.
Históricamente, se ha considerado la eritromicina como tratamiento
de elección para la neumonía por Legionella, no obstante,
su uso se ha visto desplazado debido a la aparición de otros
antibióticos más activos y con menos efectos secundarios
(fluoroquinolonas, azitromicina). Dentro de sus inconvenientes, la eritromicina
presenta un efecto inhibidor reversible que permite la multiplicación
de Legionella en el macrófago una vez que ha desaparecido el
fármaco, por ello la infección puede recidivar en enfermos
inmunodeprimidos después de interrumpir el tratamiento. Por otra
parte, sus efectos secundarios como ototoxicidad, síntomas gastrointestinales
y flebitis, en ocasiones obligan a suspender el tratamiento.
Los nuevos macrólidos han mostrado una actividad superior a la
de la eritromicina en modelos intracelulares y en animales, además
de haberse constatado su eficacia en la práctica clínica.
De ellos, la azitromicina posee un efecto bactericida sobre legionella.
Las fluoroquinolonas son los antibióticos que han demostrado
una mayor actividad frente a legionella en estudios experimentales,
probablemente debido a que alcanzan elevadas concentraciones intracelulares
y a que poseen un efecto bactericida. El ciprofloxacino, ofloxacino
y levofloxacino se han utilizado con éxito en el tratamiento
de la neumonía por legionella incluso en pacientes inmunodeprimidos.
La rifampicina presenta una actividad elevada frente a Legionella aunque
sólo produce una inhibición reversible. En la práctica
clínica se ha utilizado junto con eritromicina o quinolonas en
pacientes con neumonía grave por legionella para evitar la posible
aparición de resistencias durante el tratamiento. No obstante,
no existen estudios clínicos aleatorizados que justifiquen la
superioridad de la combinación sobre la monoterapia.
Otros fármacos como el cotrimoxazol y las tetraciclinas han mostrado
actividad en estudios in vitro y en modelos de experimentación
animal, no obstante, no se dispone de suficiente experiencia clínica.
El tratamiento antibiótico de la neumonía por Legionella
deberá iniciarse lo antes posible. La vía inicial de elección
suele ser la vía parenteral hasta la obtención de respuesta
clínica que habitualmente se produce después de 3- días.
En pacientes inmunocompetentes está indicado el tratamiento con
eritromicina durante 10 a 14 días, reservándose las nuevas
quinolonas (levofloxacino) y la azitromicina como alternativa en pacientes
intolerantes a eritromicina o cuando se presupone un mal cumplimento
del tratamiento. La azitromicina se puede administrar durante 3 a 5
días debido a su vida media más larga.
En los pacientes inmunodeprimidos o con neumonía grave, el tratamiento
de elección es una nueva fluoroquinolona o azitromicina iv, prolongándose
el tratamiento durante al menos 21 días con el fin de evitar
recidivas (especialmente si se utiliza la eritromicina).
Incluso con el tratamiento apropiado, la mortalidad es mayor o igual
al 15% en los casos adquiridos en la comunidad y aún mayor en
los pacientes hospitalizados o inmunodeprimidos. Los enfermos que responden
lo hacen con lentitud y las alteraciones radiológicas suelen
persistir al menos 1 mes.
Pronóstico
y resultado.
El pronóstico
de esta enfermedad está íntimamente relacionado con la
patología de base del paciente, la forma clínica de presentación
y el retraso en el inicio del tratamiento antibiótico. Si el
paciente es tratado con los antibióticos adecuados al inicio
de la neumonía, los resultados son favorables, especialmente
si no existe un compromiso de su sistema inmune. En aquellos pacientes
inmunodeprimidos el retraso de la terapia apropiada puede dar lugar
a una hospitalización prolongada, complicaciones e incluso muerte.
La complicación principal y causa de muerte en la neumonía
por Legionella es la insuficiencia respiratoria. La mortalidad de esta
infección en los pacientes ingresados oscila alrededor del 20%,
siendo mayor en enfermos inmunodeprimidos y en los casos nosocomiales.
Muchos de los pacientes experimentan fatiga, astenia y dificultad en
la concentración durante varios meses tras ser dados de alta
del hospital, no obstante, no son comunes secuelas más graves.
La recuperación se puede lograr completamente tras un año.
Volver a contraer la enfermedad una segunda vez es extremadamente raro.
PREVENCIÓN
Y CONTROL.
Los aspectos
fundamentales para la prevención y el control de la legionelosis
son el diseño y el mantenimiento adecuado de las instalaciones
que pueden actuar como focos principales de infección (torres
de refrigeración y sistemas de conducción) para limitar
al máximo el crecimiento y diseminación de la legionella.
Dentro del mantenimiento de las instalaciones son fundamentales el control
estricto de la temperatura y de los niveles de cloro del agua, así
como la detección precoz de problemas que comporten estancamientos
o bajo flujo y la inspección periódica de todas aquellas
instalaciones relacionadas con brotes de legionelosis.
Sistemas de Información:
En España la vigilancia epidemiológica de la legionelosis
se basa en la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica y en
otros sistemas y fuentes de información complementarios. Su objetivo
es conocer la evolución de la incidencia y de los posibles cambios
en el patrón de presentación de la enfermedad en la comunidad,
mediante la detección de casos esporádicos, brotes y casos
relacionados que permitan identificar las fuentes de infección
y tomar las medidas de control adecuadas. A continuación se describen
dichos sistemas:
- Enfermedades
de Declaración Obligatoria (EDO). La legionelosis se incluyó
en 1996 entre las enfermedades de declaración obligatoria,
a nivel nacional. La declaración corresponde a los médicos
en ejercicio, tanto en el sector público como en el privado,
ante la sospecha de un caso. La notificación es semanal y se
acompaña de unos datos relativos al caso (identificación,
epidemiológicos y microbiológicos) recogidos de acuerdo
con los Protocolos de las Enfermedades de Declaración Obligatoria.
- Notificación
de situaciones epidémicas y brotes.
La notificación de brotes de legionelosis es obligatoria y
urgente a través de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica.
En un periodo de tres meses, desde la finalización y control
del brote, los responsables de su estudio en la Comunidad Autónoma
afectada elaboran un informe final que recoge la investigación
llevada a cabo y que es remitido al Centro Nacional de Epidemiología.
- Sistema
de Información Microbiológica (SIM).
Este sistema se basa en la notificación, por parte de los laboratorios
de microbiología clínica de los hospitales, de los casos
de legionelosis que identifican. La declaración es obligatoria
y se incluye como parte del sistema básico de vigilancia epidemiológica,
con un circuito que debe establecer cada Comunidad Autónoma
en su territorio.
- Notificación
de casos de legionelosis en viajeros en Europa. España
forma parte del Grupo Europeo para el estudio de infecciones por Legionella
(EWGLI). A este grupo se deben notificar los casos de enfermedad en
españoles asociados con viajes al extranjero y, a su vez, nos
informan de los casos de turistas que se supone han contraído
la enfermedad en nuestro país.
- Información
procedente del Centro Nacional de Microbiología. El Laboratorio
de Legionella de este Centro actúa como laboratorio de referencia
para todo el país, prestando apoyo en el aislamiento de Legionella
a partir de muestras clínicas o ambientales, así como
en la identificación y tipificación de las cepas. En
caso de brote el laboratorio realiza técnicas de tipificación
molecular que permiten comparar cepas de enfermos y ambientales, de
forma que se pueda establecer la fuente de infección. Además
en el Servicio de Microbiología Diagnóstica del Centro
se estudian muestras de suero de pacientes con enfermedad respiratoria,
incluidas en un protocolo de neumonías no neumocócicas,
para su diagnóstico.
Protocolo de actuación:
De acuerdo
con el Real Decreto 909/2001, de 27 de julio, las Autoridades Sanitarias
competentes coordinarán las actuaciones de todos los profesionales
que intervengan tras la aparición de episodios de legionelosis,
ya se trate de un único caso o de un número más
amplio.
A) Aparición
de Casos Aislados:
1. Notificación
del caso.
2. Diagnóstico microbiológico: Los diagnósticos
clínicos serán confirmados por las pruebas de laboratorio.
3. Estudio epidemiológico: Identificado el caso, se recogerá
toda la información referente al mismo. Igualmente, se realizará
un estudio para identificar los lugares en los que, potencialmente,
se pudo contraer la enfermedad. De igual modo, se establecerá
un sistema de alerta para la detección temprana de nuevos casos
asociados.
4. Inspección sanitaria: se llevará a cabo en edificios
o instalaciones de uso público y centros sanitarios.
5. Recogida de muestras ambientales: Únicamente se realizará
cuando el caso esté asociado a un centro sanitario.
B) Aparición
de brotes:
1. Notificación
de los casos.
2. Diagnóstico microbiológico: Los diagnósticos
clínicos serán confirmados por las pruebas de laboratorio.
En los brotes será necesario contar con muestras de los pacientes,
a fin de compararlos con tomas ambientales; esto permitirá
determinar la relación entre una instalación concreta
y la aparición de casos.
3. Estudio epidemiológico: Identificado el caso, se recogerá
toda la información referente al mismo. Igualmente, se realizará
un estudio para identificar los lugares en los que, potencialmente,
se pudo contraer la enfermedad. También se establecerá
un sistema de alerta para la detección temprana de nuevos casos.
Todo ello servirá de base para el estudio epidemiológico
del brote.
4. Inspección sanitaria: Se llevará a cabo en edificios
o instalaciones que se determinen. A partir del estudio epidemiológico
del brote, se efectuará una evaluación del riesgo, teniendo
en cuenta sobre todo el número y estado de salud de las personas
potencialmente expuestas, tipo de edificio o instalación implicado
y especies de legionella identificadas.
5. Recogida de muestras ambientales: Su objeto es detectar la presencia
de legionella con el fin de identificar posibles fuentes de infección.
Es necesario también tomar muestras ambientales.
|